Malabsorción de fructosa o intolerancia normal
a la fructosa
El tipo más común de
intolerancia a la fructosa es muy similar a la intolerancia
a la lactosa. En este caso la fructosa ingerida no es
absorbida por el cuerpo a través del intestino
delgado. La fructosa es absorbida desde el intestino
usando una proteína transportadora específica.
Cuando esta proteína o bien no esta presente
o se ha vuelto inactiva, la fructosa no es absorbida
y alcanza el intestino grueso.
En el intestino grueso, la fructosa es rápidamente
fermentada por las bacterias intestinales (microflora
intestinal) a ácidos y gases, predominantemente
hidrógeno y dióxido de carbono. Estos
gases causan los principales problemas; flatulencia,
hinchazón y dolor abdominal. La diarrea es común.
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